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LECTURAS DE CLASE MEDIA


Don Felix Manuel Martínez vivió en los felices días del reinado de Carlos III. Su ocupación era la de oficial mayor de la Notaría Eclesiástica de Jaén. Estaba casado con doña Isabel Juana Cantero. No es aventurado presumir que llevaron una vida comedida y, como podremos deducir por lo que indicaremos más adelante, cristiana. Él dedicado a sus expedientes, a ir y venir al Obispado, al trato con clérigos graves y juiciosos. Ella, en la decorosa vida de una mujer de su condición, ni popular ni aristocrática. Nada más sabemos de ellos salvo los títulos de sus libros. Tenían una biblioteca modestísima, de una docena de volúmenes o poco más. En aquellos tiempos los lectores no tenían muchos libros pero, en cambio, los leían muchas veces. Inventariaron los libros y fueron tasados en 106 reales. Don Felix Manuel era propietario de ocho, algunos de gran utilidad para su ejercicio profesional. Se mencionan: "un libro de Sigüenza de claúsulas", "uno de a folio, vida de San Borxa", "Melgarejo, práctica de escribanos", "Curia Eclesiástica", "Familia regulada", "Política de Bovadilla", "Carta del Padre Feijó", un libro de cuentas -¡quién lo pudiera leer!- y otros pequeños, de los que lamentablemente no se registraron los títulos. La obra de Pedro de Sigüenza -abogado famoso, vecino de los Yébenes y natural de Ajofrín- era Traslado de claúsulas instrumentales, útil y necesario para jueces, abogados y escribanos de estos reynos, procuradores, partidores y profesores en lo de Justicia y Derecho. El de Jerónimo Castillo de Bobadilla era Política para corregidores y señores de vasallos, muy leído en la España de los siglos XVII y XVIII. De Feijoo nada diremos por innecesario, dada su celebridad. La vida de San Francisco de Borja mencionada podría ser la escrita por el Padre Cienfuegos. El libro del Padre Arbiol, franciscano que vivió entre 1651 y 1726, se titulaba La familia regulada con doctrina de la Sagrada Escritura y Santos Padres de la Iglesia Católica. El primer capítulo del libro nos da el tono de toda la obra y de nuestros dos personajes: "Excelencia del estado del santo matrimonio y los muchos santos y santas, que ha tenido la Iglesia de Dios en él". Respecto a los libros de doña Isabel Juana, el escribano anotó uno del Padre Alonso Rodríguez, jesuita, que debe de ser Exercicio de perfección y virtudes christianas. En el inventario se da cuenta de "otro de a media quartilla de la Pasión", "dos tomos del Corazón de Jesús" y la "Ymitación de Christo de Qempis", éste "en pasta". La devoción al Corazón de Jesús y probablemente a san Francisco de Borja además de la lectura del Padre Alonso Rodríguez indican cierta afinidad con la espiritualidad de la Compañía de Jesús.

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