Ir al contenido principal

ESTE LAZO FATAL

El conde de las Cases acompañó a Napoleón en su destierro y recogió sus recuerdos en el Memorial de Santa Elena.  No es necesario ser un bonapartista devoto para leer este libro con un sentimiento de gravedad. El mito romántico de Napoleón, por alguna misteriosa razón, sigue vivo. En el Memorial se transcriben valiosas reflexiones del Emperador sobre España. Por ella, admitía, todo comenzó a cambiar.

España: "ce noeud fatal". Ella hundió su moral de victoria en Europa, ella trastocó sus proyectos, ella sirvió de escuela a los soldados ingleses. Napoleón confesaba a Las Cases la fatalidad de no haber podido evitar su invasión. De no hacerlo, reconocía, habría quedado expuesto a una alianza de los Borbones con los enemigos de Francia, con las espaldas descubiertas. No tenía alternativa y, cuando ya era tarde, algún sombrío presentimiento * le anunció la cercanía del abismo. El camino a Santa Elena comenzó en Bailén.**


La situación interna de España en vísperas de la guerra parecía favorecer sus designios, constataba Bonaparte en el Memorial. La nación española -decía- despreciaba a sus gobernantes, "elle appelait à grands cris una régeneration". Trataba de justificar su invasión, presentarla no como lo que era - un paso decisivo en su proyecto de dominación continental- sino como una empresa modernizadora e ilustrada: librar a España de sus instituciones caducas, de una supuesta superstición frailuna, de las tinieblas inquisitoriales, darle una constitución liberal y cambiar la dinastía, con la conservación de su territorio, sus fronteras, sus costumbres y el resto de sus leyes. Napoleón -hijo de los prejuicios divulgados sobre España en el siglo XVIII- se equivocó al juzgarla.


Lamentaba, ya sin remedio, el desdén de los españoles. Esperaba sus bendiciones y se encontró con su rebelión: "tous courerent aux armes. Les Espagnols en masse se conduisirent comme un homme d´honneur". Habían ganado, reconocía, pero "ils méritaient mieux".

___________

* La advertencia del embajador de Francia, no escuchada por Napoleón, merece tenerse muy en cuenta por su clarividencia  En http://desdelaterraza-viajaralahistoria.blogspot.com.es/.
**Qué pena que Kipling no lo supiese.

Entradas populares de este blog

LA COCINA DE SANTA TERESA

No había mucho para aparejar una mesa a finales del siglo XVI. Los alimentos eran poco variados, escasos y caros. Los malos caminos, las alcabalas, las sisas y el intervencionismo municipal sobre tratos y contratos no facilitaban ni los abastos ni los precios bajos. Muchos españoles del tiempo de los Austrias se iban a dormir con las tripas desasosegadas. En los escritos de santa Teresa de Ávila hay algunas noticias sobre víveres y cocina. Nadie ha demostrado que la mística y la santidad sean incompatibles con los pucheros.

Aunque las Constituciones de las Carmelitas Descalzas, dispuestas por santa Teresa, imponían con claridad la prohibición de comer carne, había situaciones en las que se daba licencia para su consumo Así, en marzo de 1572, pedía a su hermana, doña Juana de Ahumada, unos pavos para las monjas de la Encarnación de Ávila. A inicios de 1573 daba las gracias por el envío de sesenta y dos aves para unas monjas enfermas del mismo convento. En octubre de 1576 escribía al P…

PROTESTANTES DE EL CENTENILLO

Los ingleses explotaban las minas de plomo de El Centenillo, a pocos kilómetros de La Carolina, ya en Sierra Morena. Allí estaba instalados los Haselden, una familia inglesa, que corrió aventuras y trabajos en el pueblo y la comarca. Entre sus componentes podemos recordar a Arthur Haselden. Don Arturo, conocido así por el paisanaje, fue secuestrado en 1874 por unos facinerosos que obtuvieron un cuantioso rescate de 5.800 libras. En esos tiempos, Andalucía podía ser un lugar peligroso. Su hija, Mary Ethel Haselden, llamada por los del pueblo "doña Eze", según leo en Luis García Sanchez-Berbel, hacía proselitismo protestante entre los mineros, acompañada por una criada española llamada Flora y previamente catequizada. Llegó a existir en el poblado una iglesia de esta obediencia. Allí, los ingenieros ingleses y algunos mineros convertidos cantarían los domingos sus himnos como si estuviesen en Gales o en el Yorkshire. Entre los neófitos destacó un vecino llamado Raimundo Parril…

CORTIJOS

Por mucho que algunos digan lo contrario, hay cortijos en Andalucía desde los romanos. José María Blázquez afirma que los fundi, que bien podemos emparentar con los cortijos, comenzaron a proliferar a finales del siglo II, para adquirir plena importancia a partir del IV, aunque no sólo en Andalucía sino también en la Meseta donde eran, incluso, más ostentosos. En tiempos difíciles constituyeron enclaves autosuficientes, cercados de muros sólidos, para mejor resguardo de las bandas de merodeadores, y bajo el gobierno de terratenientes con mando en plaza, fuente de autoridad patriarcal sobre sus esclavos, colonos y libertos.



Cuando el Imperio Romano de Occidente se hundió, en el siglo V, sólo permaneció, en palabras de FW Walbank en su obra La pavorosa revolución, lo que estaba arraigado en la tierra: el cultivo de la viña, las antiguas fronteras, las murallas de las ciudades y los edificios. Yo añadiría que también los cortijos. Fueron los parientes pobres de los monasterios y de los ca…