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Mostrando entradas de octubre, 2014

UN POEMA MACABRO DE GABRIEL Y GALÁN

QUÉ TENDRÁ?
                                                  Qué tendrá la hija                                               del sepulturero                            que con asco la miran los mozos,                            que las mozas la miran con miedo?
                             Cuando llega el domingo a la plaza                                           y está el bailoteo                                           como el sol de alegre,                                           vivo como el fuego,                            no parece sino que una nube                            se atraviesa delante del cielo;                            no parece sino que se anuncia                            que se acerca, que pasa un entierro...
                             Una ola de opacos rumores                             sustituye al febril charloteo,                             se cambian miradas                             que ex…

DE LAS OBLIGACIONES DE LOS REYES

En los cabildos municipales de las ciudades con voto en Cortes se hablaba, y mucho, de política. No faltaban graves asuntos sobre los que discurrir: los males de la Monarquía, la quiebra de las arcas reales, el estado de las cosas de Flandes e Italia, la pobreza, que era mucha, las lluvias que no llegaban y los pobres que se morían  por los caminos. Esta gavilla de pesadumbres lastraba como plomo las conciencias de los regidores. Y no siempre los confesores, a los que se les consultaba sobre cuestiones muy serias para el porvenir de la república, eran indulgentes. Hubo dominicos en Jaén que denunciaban desde los púlpitos-y muy claro- la insufrible presión fiscal, la carestía y la miseria de los más desgraciados.El pueblo no votaba pero hablaba, sin demasiados melindres, por las calles y en papeles puestos en las puertas de las iglesias. La censura y el descrédito podían recaer en sus dirigentes naturales y la dignidad de aquellos hidalgos, descendientes de tales, no casaba bien con ir…

NAPOLEÓN Y LOS FRAILES

La invasión de España en 1808 era parte de un viejo proyecto histórico encaminado a hacer de Francia la gran potencia continental europea, no bajo los criterios del absolutismo monárquico sino a partir de su reciente herencia revolucionaria. Napoleón, para esta empresa, partía de una determinada visión de España, heredada de los tópicos ilustrados dominantes en la Francia del XVIII, reforzada a su vez por la penosa actuación de la Familia Real y de una parte de las elites españolas del momento. La imagen de una España atrasada, cerril, dominada por el oscurantismo y la superstición había calado en Francia desde la gran derrota de la Casa de Austria y seguía vigente en los tiempos de Bonaparte. Éste trataba de legitimar su invasión mediante una supuesta voluntad regeneradora e incluso supuestamente civilizadora como bien se puede comprobar en sus proclamas. Este discurso contó con el suficiente crédito y aceptación entre los afrancesados más convencidos y era generalmente aceptado fue…

LUCES DEL 98

La noche cuenta tanto como el día y cada época tiene su luz. La luz en el Madrid del 98 era la de los arcos voltaicos de la Estación de Mediodía, también la originada por las bombillas de señales en las vías férreas o la de las mariposas de corcho, navegando como buques perdidos en agua y aceite. La luz del 98 relumbraba, modestamente, enfarolesde petróleo, velas, quinqués de petróleo de sube y baja, a veces con pantalla blanca. Las sombras de la Villa y Corte se rompían por las llamaradas de las chimeneas de la Fábrica del Gas de Madrid, del gas que alimentaba los mecheros de las calles, envueltos en fundas blancas con fosforescencias de fuego fatuo. Aceras vislumbradas por faroles de sereno en las madrugadas de aguardiente, bohemia e infamia, velas de cera y sebo, venerables velones de aire velazqueño y humildes candiles de hogares proletarios. Baroja  describió, con maestría, las luces lúgubres del Hospital General y las -tímidamente- frívolas de los escaparates modestos. También …

COSAS DEL CAMPO, DE ESPAÑOLES Y DE INGLESES

La relación de las élites españolas e inglesas con el campo ha sido distinta a lo largo de los últimos siglos. La naturaleza del medio físico, los cambios experimentados en la propiedad de la tierra, la explotación de ésta, la función social de la nobleza y su relación con la Corte, las buenas o malas comunicaciones, la inseguridad e incluso la propia comodidad e incomodidad -extrema a veces- de las casas pueden explicar el origen de esta diferencia. Sobre esta cuestión escribo en Nueva Revista.