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EL MAL GENIO DE UN RACIONERO

Pedro de Segura era racionero en Jaén. De vez en cuando se zafaba de los cabildos catedralicios. Serían largos para él y siempre era preferible ir al campo con los galgos,sestear en la solana de su casa o tañer la vihuela. A lo mejor, Pedro de Segura, prefería dedicar su tiempo a leer a Virgilio, auxiliar a desgraciados  o a rezar. No sabremos nunca si era santo o pecador, piadoso o perdulario. Es lo que tiene el haber vivido hace casi cinco siglos. Su manga ancha le costó la benévola multa de un real y ser llamado a capítulo. En junio de 1543 se presentó el Racionero ante el Cabildo. No pudo sufrir las amonestaciones ni el gesto severo, o divertido, de los prebendados. Se disparó como una escopeta y a voces dijo que a otros no los castigaban porque eran gordos y a él sí porque era flaco lo ejecutaban. El deán de la Catedral le mandó callar y el racionero siguió enfurecido, destemplado.y crecido. Fue sancionado a un mes de falta y a no entrar a los cabildos en diez años. Diez años en el siglo XVI era toda una vida. Ahora tampoco es una broma.

 Días después pidió perdón y todo quedó en nada.

El incidente en: Pedro de Jaén, "Papeles Viejos", Senda de los Huertos, 21, 1991)

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