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TOROS POR LA INFANTA DOÑA CARLOTA

 En  abril de 1785 inició su viaje, camino de Portugal, la infanta Doña Carlota,  nieta de Carlos III e hija del Don Carlos, Príncipe de Asturias. Iba a contraer matrimonio con el Infante Don Juan de Portugal. Dirigía la expedición el duque de Almodóvar. A su  paso por los pueblos, los concejos organizaban fiestas y regocijos en honor de la real persona. El Rey había advertido que no cayesen en excesos y que se gastase con prudencia. Buena decisión pues ya estaban más que alcanzadas las haciendas de los municipios españoles. El cronista del viaje recuerda: "Unas regulares iluminaciones, algunas danzas, y alegres corridas de novillos, que entretenían mucho a la Señora Infanta, pues nunca había visto semejantes diversiones".

Memorias históricas de los desposorios, entregas y respectivas funciones de las reales bodas de las Serenísimas Infantas de España y de Portugal la Señora Doña Carlota Joachina y la Señora Doña Mariana Victoria en el año 1785: escritas en el año siguiente de 1786 por don Bernardino Herrera (Madrid, 1787)

Comentarios

  1. Llama mucho la atención que las corridas de novillos fueran un entretenimiento barato, como se puede entender de esta reflexión de Bernardino Herrera.

    Gracias por compartirlo. Un saludo.


    Anónimo Castellano.

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  2. Me parece haber leído que esta infanta tenía mucho caracter.

    Saludos.

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  3. Por suerte se han conservado los relatos de estos viajes, que son una fuente interesantísima para conocer la fiesta cortesana y el llamado "arte efímero". Éstas en concreto, las desconocía.

    Un saludo.

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  4. Eso, eso...a gastar del erario público para que la infanta se divierta. Y digo yo que si trabajaran un poco en vez de vivir a costa del contribuyente. Lo digo porque ahora hay otra infanta en el candelero y uno, con esto de la crisis, anda un poco levantisco.
    Un saludo.

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  5. No están las arcas para gastos debían pensar en estos pueblos pero todo sea por tener la gloria de que una Infanta de España pise nuestro pueblo.Eso imagino yo que debían pensar los aldeanos.
    Un saludo

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  6. No eran necesariamente baratas las reses. No hay que pensar, sin embargo, en el ganado bravo de los festejos actuales. Era el festejo natural en la España de la época.

    Saludos, Anónimo Castellano.

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  7. Pues no se lo puedo decir. Trataré de enterarme.

    Saludos,señor de Dissortat.

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  8. Comparto su opinión. Son fundamentales, además, para el conocimiento de la visión de la Monarquía que existía en la España de la época.

    Saludos, señor Anónimo Castellano.

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  9. No comparemos, don Cayetano, no comparemos.

    Saludos.

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  10. Comprendamos,doña Ambar, su devoción monárquica. Una persona real en el pueblo, un día grande. Bastante monótona era la vida de los pueblos para dejar pasar la ocasión. Sobre esto escribí hace tiempo en:

    http://retablodelavidaantigua.blogspot.com.es/2012/02/ilustrados-romanticos-y-aburrimiento.html

    Saludos.

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  11. Las cosas no han cambiado mucho. Seguimos con fuego de artificio, corridas de toros y novillos... las mismas diversiones que entonces.

    Gracias por el apunte histórico.

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  12. Carlos III, rey ilustrado donde los hubiere, tenía por lo menos cabeza para darse cuenta de que los dispendios no podían ser costeados por los bolsillos maltrechos de los pueblos españoles.
    Un saludo

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  13. Es verdad que muchas cosas no han cambiado demasiado. La celebración de festejos taurómacos se pierde en la noche de los tiempos.

    Paso a ver su blog.

    Saludos doña Allegra y gracias a usted

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  14. Fue un buen rey Carlos III. Sin ser una inteligencia privilegiada tenía buen sentido, como usted muy bien indica. ¡Qué pena que su herencia se malograse de esa manera!.

    Saludos, doña Carmen.

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  15. Tampoco me parece como para rasgarse las vestiduras. Así se hacía en los tiempos de la vida antigua que tan bien nos cuenta usted.
    Un saludo.

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  16. Lo mismo digo yo, tampoco era para tanto.

    Muchas gracias por sus palabras, señor DLT.

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