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AZAFRANES SOSPECHOSOS

No todo lo elaborado en tiempos antiguos era natural, puro, sin trampa ni cartón. Esta idealización del pasado, de lo tradicional, se ha convertido en tópico de la publicidad actual.  Las pobres gentes de ayer comían y bebían productos, en muchos casos, de pésima calidad, mal elaborados, en dudoso estado y de incierta procedencia. Ya citamos un caso, comentado por Jerónimo de Barrionuevo en sus Avisos, en el que un tendero, sin conciencia y sin consideración hacia sus clientes, mezclaba tierra de muertos con el chocolate. Decían algunos, ingenuamente, sin saber de estas macabras recetas, que hasta sabía bien el brebaje. Hay gustos para todo. Las denuncias contra pasteleros, por elaborar empanadas con carnes de incierto origen - "huesos, moscas, vaca y caldo" decía Quevedo- y contra taberneros, éstos por bautizar el vino, son abundantes en el siglo XVII. Y no se tome a irreverencia lo anterior pues ya Tirso de Molina escribió en El Caballero de Gracia:

                                    Pero unos curas seglares,
                                    que aquí llaman taberneros
                                    y andan bautizando cueros,
                                    muestran, por darnos pesares,
                                   que aquesta corte encantada
                                   al vino imitar procura
                                   pues ni en ella hay amistad pura
                                   ni amistad que no esté aguada.

                                                 ***  

Repaso algunas notas tomadas de algunos archivos y encuentro lo siguiente: a mediados del XVIII un caballero veinticuatro de Jaén acusó a un vecino de dicha ciudad, Francisco Carrillo,  de vender "públicamente por las calles azafrán de mala calidad, mezclado con azeite y harina y otras misturas que pueden perjudicar a la salud pública". Por el aceite y la harina, aparte del engaño y la trapacería, no habría mayor problema. Lo que resulta más inquietante es lo de las "otras misturas". Sabe Dios con qué se aderezaron aquellas ollas pobretonas y dieciochescas. Mejor dejarlo. Mandó el Concejo investigar el  caso. Consta que capturaron a un arriero que llevaba dos onzas y media del sospechoso condimento.

(El caso consta en el  Archivo Municipal de Jaén, legajo 568, 1749)

Comentarios

  1. Queda claro que también entonces se adulteraban lo alimentos. Ayer mismo fui a yantar con una buen amigo, y precisamente hablamos de las muchas cosas indeseables que se pueden hacer en una cocina sin que lo sepamos. Mejor no quiero saberlo.

    Saludos.

    (¿Tierra de muertos con chocolate?)

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  2. O sea, que el tema va mucho mas allá de la carne de caballo y de dar gato por liebre... Vivimos de milagro.

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  3. En este país de pícaros no es de extrañar nada. Ni antes ni ahora.
    Un saludo.

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  4. La picaresca ha existido siempre al menos en este país con tendencia al "choriceo".
    Un buen relato el que realizas
    Saludos

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  5. A veces, dentro de la necesidad de una razonable desconfianza, mejor no pensarlo. Lo de las desvergonzadas mezclas del chocolatero, citado por Barrionuevo, consistía en que mezclaba tierra de camposanto con el brebaje que preparaba.

    Saludos señor de Dissortat.

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  6. Estas cosas siempre han pasado. Ahora quizás menos, a pesar de lo que se piensa.

    Saludos señora de Ars Vitae.

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  7. No creo que en otros sitios fuesen más mirados para estas cosas, don Cayetano. ¿No cree usted?.

    Saludos.

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  8. No seamos tan pesimistas sobre la naturaleza de los españoles.Las referencias a mezclas infames y a productos adulterados no sólo hablan de España. Esto ha ocurrido en otros sitios. Ahora bien, el pícaro del siglo XVII, es todo un personaje, un tipo humano de una pieza.

    Saludos.

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  9. Como bien se describía en la novela picaresca de entonces, en las comidas, si las había, engullía uno lo que hiciese falta porque "a falta de pan...".
    Un saludo

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  10. Ellos sabían lo que era pasar pasar penalidades.

    Saludos doña Carmen.

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