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SUPERSTICIONES TAURÓMACAS



Aunque constituye uno de los tópicos más extendidos sobre los toreros, la creencia en supersticiones no era sólo atribuible a la gente de coleta sino general en los tiempos pasados. Lo arriesgado de su profesión y el origen popular de la gran mayoría de los matadores contribuían al arraigo de dichos prejuicios hacia ciertas cosas y situaciones. No eran los toreros, ni falta que les hacía, ejemplo de cartesianismo o de positivismo científico. En La Lidia de 10 de junio de 1895, J. Sánchez de Neira menciona la aversión de Juan León, un torero de los tiempos de Fernando VII, al número cero. "Día cero, en la piel agujero" decía. Evitaba, en lo posible, torear los días 10, 20 y 30 de cada mes, y en caso de no poder eludir sus compromisos mostraba en la plaza escaso empuje, menos ganas de exponerse y una excesiva prudencia en el tercio de muerte. Manuel Díaz Lavi consideraba fatales los toros negros, "los bichos presbíteros" como los llamaba. De hecho más de una vez, afirma Sánchez de Neira, fue cogido por reses de dicho pelaje, como en aquella ocasión, en la plaza de Madrid en 1852, cuando un toro de Durán lo volteó y "le desnudó completamente, sacando limpio el pellejo por fortuna". Coincidir, camino de la plaza, con un cortejo fúnebre era asimismo señal de mala pata. Así hace constar dicho autor lo sucedido con Manuel García El Espartero, en la tarde del 27 de mayo de 1894, cuando se topó con un coche de pompas fúnebres con su correspondiente cadáver. Se preguntaba Sánchez de Neira si tal visión pudo influir en su ánimo al entrar a matar y sufrir la cornada que le costó la vida. Rafael El Gallo, que negaba ser supersticioso, decía a López Pinillos, que a él le daba igual encontrarse con un entierro aunque, puestos a elegir, prefería toparse con un bautizo.

Comentarios

  1. Antaño la gente era muy supersticiosa, no sólo los toreros. Debe ser cosa del atraso, de la ignorancia... El "mal fario" o el "mal agüero" podrían provenir de nuestro origen romano, con el tema de los augurios, unidos a la religión como el anverso al reverso de la medalla.
    Creo que fue Voltaire el que dijo: la superstición es a la religión, lo que la astrología a la astronomía: la hija loca de una madre cuerda.
    Un saludo.

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  2. No es la superstición patrimonio exclusivo de toreros,es algo que se trasmite de padres y sobre todo de madres a hijos, y aunque se tenga un trabajo, unos estudios y un espíritu de ciencias la superstición se queda ahí como un hábito ó una costumbre de la que es dificil desprenderse.
    Saludos

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  3. No lo iba a llevar bien Lavi en estos tiempos en que casi todas las capas no negras de los toros han desaparecido.
    He leído el enlace que nos dejas y nombre una ganadería de Chozas de la Sierra, este pueblo cambió el nombre por otro más aristocrático y ahora se llama Soto del Real, es de Madrid, cercana al mío y zona muy ganadera de bravo.

    Saludos.

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  4. Es así. Se trata de creencias muy atávicas a veces. También es natural en oficios tan sumamente arriesgados

    Saludos don Cayetano.

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  5. Pues sí. Eso queda ahí. No somos siempre pura racionalidad, a Dios gracias creo yo. Se fija uno un poco y aparece lo arcaico cuando menos se espera.

    Saludos doña Ambar

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  6. Tiene usted toda la razón. Al igual que sería de desear una mayor variedad de encastes, se nota la falta de ciertas capas que a veces solo conocemos por los libros de toros. Respecto al enlace, corresponde al blog de Rafael Cabrera Bonet que es uno de los mayores expertos en tauromaquia antigua y en ganaderías del pasado actualmente.

    Saludos don Eduardo.

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  7. Los toreros se encomiendan a los santos y al diablo si hace falta con tal de no ser empitonados por un mal astado. Todo les sirve con tal de alejar el mal augurio. En eso se parecen mucho a los marineros... El mar, como los toros, pertenecen al mundo del misterio de la naturaleza.
    Un saludo

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  8. Es muy afortunado el paralelismo. El riesgo, lo imprevisible, la vida en un hilo en última instancia. También el enfrentamiento con una fuerza muy poderosa, sea el mar o el toro.

    Saludos doña Carmen.

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  9. Era proverbial y legendario su ingenio. Además de ser un gran torero, inevitablemente subordinado a lo que representó su hermano Joselito.

    Saludos

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  10. Hola. Mi nombre es José Antonio. Le escribo porque quería pedirle permiso para usar algunos datos sobre su excelente artículo "Supersticiones taurómacas", para un libro que estoy realizando sobre los carteles malditos y otros misterios taurinos. Su artículo me ha encantado y quisiera reflejar algunas partes del mismo en la sección "Supersticiones de los toreros" de mi libro. Esperando su contestación me despido. Muchas gracias por su atención y enhorabuena de nuevo por su artículo. Un saludo.

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  11. Lo dicho, don José Antonio, es para mí un honor que usted considere digno de interés mi modesto escrito. Queda a su disposición.

    Un cordial saludo.

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