Ir al contenido principal

ARTE DE PASTOREAR IMPERIOS



"El pastoreo seduciría a los más recios, tenaces e indómitos. Les atraería y conseguiría retenerlos, siempre que el campo de batalla no les llamara, cosa -la afirmativa- tan natural y corriente como nuestra belicosidad contra propios y extraños. Han sido pastoreo y guerra, en la historia, ocupaciones solidarias; en ellas, alternativamente, actuaba el español muy complacido, y mientras la ocasión de combatir le faltara y se viese privado de ganar con las armas fama y victorias, le conservaron a tono, para reanudar el combate, las peripecias de sus correrías detrás de los rebaños, entre la aspereza y las tentaciones del vivir inquieto, sobrio, anárquico, implacable, alerta frente a las sorpresas del contorno y avizor de remotos horizontes fugitivos hasta escapársele, cuando creyó toparlos".

Ramón Carande, "La economía y la expansión ultramarina bajo el gobierno de los Reyes Católicos", en 7 estudios de Historia de España, 1969

Comentarios

  1. Muy ocurrente relacionar ambas ocupaciones por parte del señor Carande, todo un clásico para los que estudiábamos historia hace ya unas décadas.
    No es de extrañar por ello que nuestro insigne hidalgo don Quijote confundiera los rebaños con formidables ejércitos a los que habría que combatir en fiera y desigual batalla.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Aunque nunca se me hubiera ocurrido encontrar puntos en común a pastores y guerreros, lo cierto es que después de leer el texto de D Ramon Carande me doy cuenta de que efectivamente son similares y hasta se complementan ambos oficios.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  3. La guerra se escapaba más allá de nuestras fronteras cuando éstas se terminaban y no había nemigo o lobo contra el que luchar. Pastor de cerdos era Pizarro allá en Extremadura antes de ser guerrero de oficio.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  4. El pastor trashumante como el imperio siempre tiene que dar otro paso más allá.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  5. ¡Qué gran obra es "Carlos V y sus banqueros"!.

    Saludos, don Cayetano.

    ResponderEliminar
  6. La vida al aire libre, los grandes espacios, el desasosiego ante la vida sedentaria. Son rasgos comunes entre pastores y guerreros.

    Saludos, doña Ambar.

    ResponderEliminar
  7. Le daban vueltas a la cabeza, allí en el monte,con la punta de ganado. Y de aquí a soñar gloria, riesgo y botín.

    Saludo,doña Carmen.

    ResponderEliminar
  8. Le daban vueltas a la cabeza, allí en el monte,con la punta de ganado. Y de aquí a soñar gloria, riesgo y botín.

    Saludo,doña Carmen.

    ResponderEliminar
  9. No puede ser lo mismo el mundo de un relojero suizo, por ejemplo, que el de un pastor trashumante. Es cuestión de lejanías.

    Saludos, don Eduardo.

    ResponderEliminar
  10. Desde luego, hecho al sufrimiento y rigores de la intemperie si estaba el pastor. El soldado así entrenado eso llevaba ganado.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  11. Es muy certera su observación. No era la vida apacible lo que les unía.

    Saludos señor DLT.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

LA COCINA DE SANTA TERESA

No había mucho para aparejar una mesa a finales del siglo XVI. Los alimentos eran poco variados, escasos y caros. Los malos caminos, las alcabalas, las sisas y el intervencionismo municipal sobre tratos y contratos no facilitaban ni los abastos ni los precios bajos. Muchos españoles del tiempo de los Austrias se iban a dormir con las tripas desasosegadas. En los escritos de santa Teresa de Ávila hay algunas noticias sobre víveres y cocina. Nadie ha demostrado que la mística y la santidad sean incompatibles con los pucheros.

Aunque las Constituciones de las Carmelitas Descalzas, dispuestas por santa Teresa, imponían con claridad la prohibición de comer carne, había situaciones en las que se daba licencia para su consumo Así, en marzo de 1572, pedía a su hermana, doña Juana de Ahumada, unos pavos para las monjas de la Encarnación de Ávila. A inicios de 1573 daba las gracias por el envío de sesenta y dos aves para unas monjas enfermas del mismo convento. En octubre de 1576 escribía al P…

PROTESTANTES DE EL CENTENILLO

Los ingleses explotaban las minas de plomo de El Centenillo, a pocos kilómetros de La Carolina, ya en Sierra Morena. Allí estaba instalados los Haselden, una familia inglesa, que corrió aventuras y trabajos en el pueblo y la comarca. Entre sus componentes podemos recordar a Arthur Haselden. Don Arturo, conocido así por el paisanaje, fue secuestrado en 1874 por unos facinerosos que obtuvieron un cuantioso rescate de 5.800 libras. En esos tiempos, Andalucía podía ser un lugar peligroso. Su hija, Mary Ethel Haselden, llamada por los del pueblo "doña Eze", según leo en Luis García Sanchez-Berbel, hacía proselitismo protestante entre los mineros, acompañada por una criada española llamada Flora y previamente catequizada. Llegó a existir en el poblado una iglesia de esta obediencia. Allí, los ingenieros ingleses y algunos mineros convertidos cantarían los domingos sus himnos como si estuviesen en Gales o en el Yorkshire. Entre los neófitos destacó un vecino llamado Raimundo Parril…

CORTIJOS

Por mucho que algunos digan lo contrario, hay cortijos en Andalucía desde los romanos. José María Blázquez afirma que los fundi, que bien podemos emparentar con los cortijos, comenzaron a proliferar a finales del siglo II, para adquirir plena importancia a partir del IV, aunque no sólo en Andalucía sino también en la Meseta donde eran, incluso, más ostentosos. En tiempos difíciles constituyeron enclaves autosuficientes, cercados de muros sólidos, para mejor resguardo de las bandas de merodeadores, y bajo el gobierno de terratenientes con mando en plaza, fuente de autoridad patriarcal sobre sus esclavos, colonos y libertos.



Cuando el Imperio Romano de Occidente se hundió, en el siglo V, sólo permaneció, en palabras de FW Walbank en su obra La pavorosa revolución, lo que estaba arraigado en la tierra: el cultivo de la viña, las antiguas fronteras, las murallas de las ciudades y los edificios. Yo añadiría que también los cortijos. Fueron los parientes pobres de los monasterios y de los ca…