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CARTA DE UN PICADOR AL MARQUÉS DE PERALES

Andrés Hormigo, picador de toros, fue requerido para que participase en los festejos taurinos organizados, con motivo de las bodas de Isabel II, en 1846. Ésta es la carta que envió desde Salamanca al marqués de Perales. Merece una detenida y paciente lectura:

Salamanca y 26 de septiembre de 1846

Señor Marqués de Perales.

Muy Señor mío, y amigo recibí su apreciable fecha del corriente por la que veo echo Vdes el fabor de acordarse de mí por lo que viviré toda mi vida agradecido á V.S. y á los demás compañeros pero allandome en cama con calenturas hace dos meses y medio y la enfermedad sin querer ceder en nada, y por esto mismo no puedo ir á esa y lo siento infinito pues ya llevo ocho meses de enfermedad y yave V.S. si me ará falta el dinero cuando no vivimo de otra cosa, V. S. disimule que no baya la carta como corresponda pues no se otra cosa, y V. S. mande a este seguro su  servidor que S. M. B. 

Andrés Hormigo.

Federico Mínguez que publicó esta carta en La Lidia de 3 de abril de 1893 hace constar: "No puede darse en la carta mayor sinceridad, y es prueba palpable que el amanuense no andaba muy á buenas con la Ortografía". Por nuestra parte no podemos dejar de indicar la cortesía y la llaneza con la que Hormigo trataba de amigo a un título del Reino. No han faltado observadores, entre viajeros extranjero, a los que ha llamado la atención esta relativa familiaridad,sin faltar a las reglas de la cortesía, entre la nobleza y el pueblo llano en la España del pasado. Es también un ejemplo de corrección, en el fondo al menos, sobre el modo de tratarse por carta.  Por cierto, los picadores que participaron en las corridas fueron los siguientes: Antonio Sánchez, Antonio Rodríguez, Antonio Fernández, Juan Gallardo, José Álvarez, José Muñoz, Pedro Romero, Manuel Lerma, Juan Martín, Francisco Atalaya y Manuel Martín. Como sobresalientes figuraron Isidro Santiago Barragán y Francisco Ezpeleta.

Comentarios

  1. Tiene gracia la anécdota y sobre todo la carta.
    Los toreros siempre han sido algo privilegiados en esto de tratarse con gentes de postín, políticos, artistas, escritores... En el fondo siempre se admiró su valor aunque fueran de clase humilde.
    Un saludo.

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  2. Sincero y sin vergüenza por sus faltas de ortografía. El bueno del torero trata familiarmente al aristócrata escribiendo esta misiva con el mismo estilo con el que hablaba. Por cierto, andaba por Salamanca y no es de extrañar dada la afición que hay en esta tierra por el arte del toreo.
    Un saludo

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  3. Resulta extraña esa familiaridad en el trato. ¿Realmente era habitual? No es la referencia que tengo por mis antepasados, sino que el personal a su servicio les trataba con bastante servilismo.

    Quizá este Andrés Hormigo se tomaba demasiadas libertades. Ya se ve que le sobraba cara, a juzgar por su carta.

    Respecto a la ortografía de la misiva... ¿qué dirán los españoles de dentro de cien años de nosotros si leen los mails, msn, etc. que nos intercambiamos?

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  4. Siempre ha sido la tauromaquia un medio de ascenso social. Es además un medio tanto aristocrático como popular. Lo interesante del caso es, además,que se trata de un picador.

    Saludos don Cayetano.

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  5. Es muy cierto,doña Carmen. Escribió como hablaba, lo dice usted muy bien. Y se expresa con absoluta claridad, de forma muy directa. No cae mal el buen Hormigo y se percibe en su carta un evidente sentido común. Respecto a la ortografía, bueno, tampoco creo que le preocupara mucho. Si escribió él la carta, pues quizás se la escribieron, tampoco estaba tan mal cuando el analfabetismo en la España del XIX superaba las tres cuartas partes de la población. La pulcritud ortográfica brillaba por su ausencia incluso en documentos oficiales.

    Y Salamanca, pues ya sabe usted lo que ha significado, y significa, en el toreo y el campo bravo.

    Saludos doña Carmen.

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  6. Hay que tener en cuenta, Ars Vitae, que la relación entre aristócratas y toreros, muy estrecha. El campo, ciertos valores y el casticismo, del que hace gala cierto sector de la nobleza desde el XVIII, pueden ayudar a explicar el tono de nuestro amigo Hormigo. Por otra parte, no hay que perder de vista que éste no deja de ser respetuoso con el marqués de Perales ni en una sola línea, sin perjuicio de la naturalidad con la que se dirige a él. Amigo del título, en sentido estricto, es difícil que lo fuese por la enorme diferencia social existente entre ambos. Pero tampoco era su criado como queda a la vista.

    Respecto a los sms y otros mensajes de similar pelaje, es muy acertada su reflexión.

    Mis saludos.

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  7. Contestó el picador, que no matador de toros, como pudo, con la instrucción que tenía y con la mejor educación que pudo, sin atender a protocolos que desconocería casi seguro, pero con la franqueza de un hombre sencillo. Un saludo.

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  8. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  9. Y reconozcamos que contestaba con unas fórmulas de cortesía impecable.

    Saludos señor DLT

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