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Mostrando entradas de noviembre, 2012

EL VALOR DE UN MARINERO RUSO DE 1815

El 23 de marzo de 1815, El capitán Sevilla viajaba a Indias a bordo de la fragata La Providencia. Formaba parte de las fuerzas destinadas a sofocar la rebelión general que contra España se extendía por todo el Imperio en América. Recordaba nuestro oficial como en dicha travesía una ola lanzó al mar a un hombre. Un marinero se lanzó a salvarlo en medio de un espantoso oleaje. Causaba horror presenciar el trance. Con grandes riesgos y trabajos el marinero -de nación rusa- consiguió subir a cubierta al capitán Pereira, que así se llamaba el caído al mar. El capitán del buque mandó que, con premura, suspendieran a Pereira, agarrándolo por los pies para que -a fuerza de sacudidas- expulsara el agua que había tragado. Acudió, con este fin, un tripulante, fuerte como un toro pero corto de talla por lo que los vapuleos propinados al medio ahogado capitán no fueron efectivos. Decidió entonces asumir esta tarea el marinero que antes se había jugado la vida. El ruso -recordaba el capitán Sevill…

TABACO Y OCTAVILLAS EN 1780

Las disposiciones contrarias a los fumadores no son nuevas. Desde las relacionadas con el pernicioso efecto del tabaco para la salud, pasando por las dudas existentes sobre si el tabaco rompía el ayuno o de si se podía consumir dentro de los templos. Ya hemos tratado este asunto en otras ocasiones, siempre con los acertadísimos comentarios de los ilustrados lectores que, con tanta paciencia como indulgencia, frecuentan este cuadernillo sobre los españoles antiguos. El tabaco, además, siempre ha tenido una especial relación con el fisco. En la España de los siglos XVII y XVIII no era barato y su venta estaba controlada por la Real Hacienda. Los estancos actuales son, por tanto, cosa ya antigua conocida por los tatarabuelos de nuestros abuelos y desde antes todavía. Este control estatal era burlado por los contrabandistas que, a mayor o menor escala, daban esquinazo a recaudadores y guardas, carabina en ristre, para introducir en el mercado el tabaco y otros productos de distinta natura…

MAJADEAR

Majadear es lo que hacía el ganado trashumante cuando, con sus cagarrutas, fertilizaba los barbechos. En una memoria, de 1875, sobre el estado de la agricultura en la provincia de Córdoba, se habla de los sistemas de abonado: "Los barbechos se abonan con el estiércol de cuadra y de ganado vacuno, haciéndose también uso del majadeo, si bien en esta última práctica no suele observarse la regularidad debida, o sea, que redilen 300 ovejas en una hectárea durante 15 noches,en cuyo tiempo queda el suficiente abono para la tierra". El refranero del campo da testimonios crecidos de lo beneficioso de esta práctica. Rodríguez Marín en Cien refranes andaluces (Sevilla 1894) recoge uno muy poco respetuoso que dice "Más vale cagarruta de oveja/ que bendición de obispo". Puede tener relación con las rogativas contra las sequías, la costumbre de bendecir los campos y de practicar conjuros contra las plagas. Es de raíz ganadera y antigua el verbo redilar o redilear.  Para Fernánd…

MÁS SOBRE EL ATAVÍO DE LA GENTE DE COLETA

El Padre Coloma conocía bien el mundo taurino. No siempre lo trataba con  benevolencia aunque no deja de percibirse en su obra el rescoldo de una vieja afición. En su obra Pilatillo aparece Frasquito Muñoz, conocido como Desperdicios. Un personaje de ficción que no debe confundirse con el torero Manuel Domínguez, célebre por su desgarro y entereza. Coloma, con pocos paños calientes, describe a Desperdicios, al de la novela no al de verdad, insisto, como "parte infinitesimal de un Paquiro o de un Redondo, que muy bien podía ser un pillo de playa, un pelón del matadero, o un recluta de presidio". No está mal el plantel de posibilidades. Los pelones de matadero debían de ser tipos de cuidado, de incierta y aperreada vida -sería asunto de interés escribir sobre ellos- pero no nos detengamos y volvamos al Desperdicios de Coloma "preso en unos calzones negros tan ajustados que parecían de punto, con faja de lana encarnada, chaquetita corta gris con trencillas negras, sombrer…

ARGÜELLES Y LOS INGLESES

En los días más duros de la guerra contra Napoleón no pocos liberales españoles expresaron su admiración por Inglaterra. Allí, poco tiempo después, muchos buscaron amparo. Eran los días del absolutismo sin gracia ni grandeza de Fernando VII. Sobre uno de estos liberales bien puede leerse un artículo en Ambos Mundos(una excelente revista).

LA CAPA DE VAN - HALEN

En su viaje a Rusia, iniciado en 1818, el general don Juan Van-Halen dio muestras sobradas, muy a la española, de altanería y altivez. Agustín Mendía cita un suceso al respecto: "Entonces entraron en la Polonia Prusiana; allí empezaron a encontrar mejores postas y a ser mejor servidos en las posadas. Pero el frío iba cada vez más en aumento. Mr. Koch notó que la capa de Van-Halen, (la misma que le cubrió Patricio Domingo al escaparse de la inquisición) era insuficiente para defenderle de sus rigores. El general, por un impulso de amor propio, que Mr. Koch calificó de orgullo castellano, quiso persuadirle que prefería la que llevaba a sus mejores abrigos, y que los españoles (cosa que por otra parte no deja de ser fundada) aguantan un clima riguroso, quizás mejor que los de otros países, como lo han demostrado en muchas ocasiones".

Agustín Mendía, Dos años en Rusia, obra redactada a la vista de las memorias y manuscritos originales del general D. Juan Van-Halen, Valencia 1849…

SAN JUAN DE ÁVILA Y LOS ESCRIBANOS

En el epistolario de san Juan de Ávila se recoge una carta enviada a un asistente de Sevilla. Era, este oficio de asistente, similar al de corregidor. Le preocupaba al Santo la censurable y extendida costumbre de jurar en falso, no sólo por el perjuicio que causaba al buen orden de la república, sino también por el riesgo de perder el alma en que incurrían los perjuros. En particular señalaba como los "más desenfrenados", en tan reprochable comportamiento, a los escribanos. No sólo por las componendas que organizaban en sus escritorios sino por no respetar el obligado juramento de guardar el arancel. Cobraban estos malsines, en sus escrituras y actuaciones, más derechos de lo legalmente establecido. Aparte estaba la recurrente acusación -de la que eran asimismo objeto escribanos, procuradores y alguaciles- de promover pleitos y querellas "por renzillas muy livianas" e  incluso de obstaculizar perdones, partimientos de mano y conciliaciones. Justo es reconocer, sin…

LO INAGOTABLE

"Vagaba por los ámbitos vacíos   del humilde y herboso cementerio, el aroma de muerte que despide                la tierra de los muertos."
                José María Gabriel y Galán, "Lo inagotable", Castellanas (1902).

La fotografía pertenece a Baños de la Encina, Tenerife y otras cosas y se publica en Retablo de la Vida Antigua gracias a la cortesía de don Diego Muñoz- Cobo