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TOROS DEL JARAMA Y DE ZAMORA EN EL SIGLO XVII

Dice Tapia y Salcedo: "De los animales más fuertes que ay es el Toro de España: particularmente de Xarama, y Zamora". Destacaba su acometividad y bravura pues "embiste con la mayor resolución, y tiene excesiva fuerça; de fuerte que se ha visto romper una fuente, saltar un tablado, y con las hastas levantar del suelo una capa, y con los dientes un hombre". Por esto, unido a su resistencia ante las heridas, "se conoce el corage, y valentía suya".  Añadía: "Salesse a ellos al campo con vara larga, y ha avido vaqueros diestrissimos en este exercicio, y que han hecho muchas particularidades". También "se saca en los encierros de la plaça con adereços de campo, espuelas vaqueras, y espada ancha; es muy vistosa arma, aunque penosa, y que requiere pulso". Otro dato más al respecto: en los festejos celebrados por la beatificación de Teresa de Jesús, en Valladolid, se jugaron toros "que fueron del celebrado Jarama, cuya prodigiosa hierba causa aquella natural fiereza que los hace famosos y señalados por todo el orbe".


Gregorio de Tapia y Salcedo, Exercicios de la Gineta al príncipe D. Baltasar Carlos, Madrid 1643. La mención a las fiestas dedicadas a Teresa de Jesús la recoge Fernández Salcedo en La vida privada del toro (1955) que, a su vez, cita al marqués de San Juan de Piedras Albas y a Alberto Vera.

Comentarios

  1. Los toros de la ribera del Jarama, hoy casi desaparecidos, siempre gozaron de fama de gran acometividad y fiereza.

    Un saludo.

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  2. Quién no siba a decir hoy en día que los astados de Jarama y no los de Salamanca, por ejemplo, eran los más bravíos en otro tiempo.
    Saludos

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  3. No cabe duda que la casta del toro de lidia hace de este animal el más bravo. Creo que lo conté ya en otra ocasión, no recuerdo si en su blog o en otro lugar, pero en cierta ocasión, en el siglo del que usted habla, asistía el rey Felipe IV, se organizó un festejo de aquellos que procuraban el combate entre varios animales de distintas especies. Se liberaron en el coso un león, un tigre, un oso y un toro bravo. Al final fue el astado el vencedor, al que, según Deleito y Piñuela, el rey abatió al final de un arcabuzazo entre los vítores del personal.
    Un saludo, señor del Retablo. Espero que esté disfrutando de unas felices vacaciones.

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  4. Así es don Eduardo. Y eran muy temidos por los rasgos que usted justamente menciona.

    Saludos.

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  5. Han existido ganaderías, procedentes de distintas partes de España, que han tenido su gran época. Toros del Jarama, de Zamora, navarros, andaluces y por supuesto del campo bravo de Salamanca. Es un mundo apasionante y muy complejo.

    Mis saludos doña Carmen.

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  6. Recuerdo estos interesantes datos señor de la Terraza. El arcabuzazo de Felioe IV contó además con una compisición de Quevedo. No deja de ser chocante que un monarca de la Casa de Austria, tan comedido, se encarase el arcabuz y abatiese en público a la res. Respecto a la costumbre de propiciar peleas de fieras en los cosos, se mantuvo hasta el siglo XIX. Afortunadamente es hábito ya desaparecido.

    Y de igual forma, confío en que usted esté pasando unos días de descanso muy gratos. Por mi parte, voy a imponer una pausa en mi blog hasta que pase todo este calor.

    Mis saludos y gracias a usted y a todos ustedes.

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