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SOBRE ZAPATOS DEL SIGLO XVII


EN UNA RELACIÓN DE PRECIOS de 1681 del Concejo de Quesada, en Jaén, se establecía que cada par de zapatos de hombre de tres suelas y "hasta onçe puntos" costaría nueve reales y los de a dos suelas hasta siete reales. Debían de ser los llamados zapatos frailescos utilizados por la gente corriente, también conocidos como toribios, quizás por estar confeccionados con piel de vacuno engrasada, como sugiere Miguel Herrero, también denominados"zapatos de quebranta terrón".  Era, junto a las abarcas, de factura antiquísima, el calzado de los labradores y villanos, en el mejor sentido, que aparecen en las comedias de Lope de Vega. Su producción quedaba a cargo de modestos zapateros de obra gruesa. También en Quesada se vendían zapatos de mujer "de tacon y palillo" a ocho reales y "los de muchachos de çinco puntos de tres suelas" a seis reales.  El punto era la medida utilizada para las correspondientes tallas. Si los zapatos llevaban plantas de becerro o de cordobán aumentaban su precio en un real por par y nada si eran las plantas eran de badana. Se cosían con hilo de cáñamo, encerado en los más caros, y se consideraba de cierta tosquedad técnica el uso de clavos.

Los datos de Quesada en: Javier Soriano Muñoz, Quesada durante el reinado de Carlos II, Jaén 2003.

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