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LOS TOROS DE EJEA DE LOS CABALLEROS EN 1793

El Correo mercantil de España y sus Indias, correspondiente al día 21 de febrero de 1793, da cuenta del ganado de  Ejea de los Caballeros. Afirma que "el bacuno apetece por lo comun un terreno abundante de aguas, y que produzca esparto  y otras matas bajas" y que, por tener la villa tales atributos y "ser muy dilatadas sus llanuras", se crían sus afamados toros bravos "buscándolos a porfía todas las capitales de España, sin excluir la Corte, en cuya plaza se han corrido diferentes veces, y señaladamente sirvieron de diversión de SS.MM. en la plaza mayor con motivo de la Real Jura del Príncipe N.S.". Sigue el artículo con la descripción del cuidado de los ganaderos por "mantener las mejores razas o generaciones, por haber observado, que los de ciertas descendencias salen más bravos". Calculaba el autor que había en Ejea de los Caballeros unas mil cabezas de vacuno de las que 200 eran "toros bravos de plaza, novillos y añojos".  Según este dato la cabaña brava había descendido en número pues, en 1768, según cifras aportadas por José María de Cossío, y obtenidos de los informes recabados por el conde de Aranda, había en la villa aproximadamente 1.070 cabezas. Las prohibiciones impulsadas por los ilustrados debieron de causar un marcado descenso en la demanda de reses bravas. Y sigue con un dato de interés cuando afirma que "no es de plaza  un toro que no haya cumplido cuatro años y medio cuando menos". Cada cinco años se solían vender medio centenar de toros, a razón de 800 reales cada uno "que es el precio regular poniéndolos en las plazas", de manera que cada año se ganaban en la villa unos 40.000 reales procedentes de dichas transacciones, sin contar las reses desechadas y enviadas al matadero que se vendían a 400 reales cada una. Si se comparan precios, más caros eran los toros de Sevilla, vendidos para corridas, pues por la misma época, según Adrian Shubert, tenían un precio que oscilaba entre los 1.250 y 1.750 reales.

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