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ESPRONCEDA EL DUELISTA

Políticos, militares y periodistas se batían en duelo con gran frecuencia. Fue una práctica muy extendida hasta la II República. Un ejemplo a recordar es el ocurrido en 1837 cuando el periodista moderado Andrés Borrego fue retado por el entonces político progresista Luis González Bravo. Borrego contó como padrinos con el coronel de Caballería Bienvenga y con el marqués de Viluma. Éste, por diversos achaques, cedió el padrinazgo a su hermano el conde de Cheste, asimismo coronel del Arma de Caballería. Representaban a González Bravo el conde de las Navas y José de Espronceda, ambos muy puntillosos e impetuosos. Por ser padrinos de la parte ofendida impusieron las condiciones del duelo, aceptadas con disgusto por los de Borrego. Sería a pistola y los duelistas avanzarían y dispararían hasta que uno de los dos quedase fuera de combate. Según un prontuario para duelos, de 1873, la modalidad elegida era la del "duelo marchando", especialmente peligrosa y, por tanto, adecuada para vengar ofensas muy graves.

Llegó el día y, una vez en el terreno, se descubrió que una de las pistolas no estaba en condiciones. Se tuvo que suspender el duelo. Luis González Bravo dijo, sospecho que con demasiada prisa, que por su parte ya estaba satisfecho y que se iba. Los padrinos de Borrego redactaron la correspondiente acta, cuyos terminos fueron considerados ofensivos por Espronceda que retó al conde de Cheste. En este nuevo duelo actuó como testigo único el general Ros de Olano y fue a sable ante las tapias del cementerio de San Martín. Cheste hirió en el pulgar derecho a Espronceda, esperando que el duelo concluyese con tal herida, pero éste, enfurecido, acometió a su oponente con furia. Vistas las cosas, Cheste le "descargó una tremenda cuchillada que dio con él en tierra rompiéndole la clavícula". Y aquí acabó el lance.

El conde de Cheste lamentó el suceso y partió, poco tiempo después, al sitio de Morella para combatir a los carlistas. Nunca perdió su afecto, fraternal según el marqués de Cabriñana, hacia Espronceda, su antiguo compañero en aquella "Partida del Trueno", romántica y apasionadamente liberal. Espronceda moriría en Madrid en 1842 cuando Cheste estaba en el exilio.

El suceso está tomado de la obra del marqués de Rozalejo, Cheste o todo un siglo (Madrid 1935), que a su vez refiere el suceso a partir de lo narrado por el marqués de Cabriñana en su obra Lances entre caballeros. El manual para estos lances que he consultado es: Carthago, El duelo ó desafio y sus reglas, Sucesores de Rivadeneyra, Madrid 1873.

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