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UN DEVOCIONARIO PARA CABALLEROS

El padre Remigio Vilariño, de la Compañía de Jesús, escribió El caballero cristiano, cuando ya la Restauración entraba en sus años finales. Se trata de un devocionario destinado, como indica el título, a hombres de las clases medias y altas. integrados en un universo tradicionalista o conservador. Tuvo un enorme éxito en su tiempo y se reeditó en numerosas ocasiones. Uno de sus seguidores más asiduos fue don Antonio Maura. Cuadraba muy bien esta lectura con el retorno a lo caballeresco que está en el fondo del maurismo.

Entre las muchas recomendaciones que aparecen en la obra tomo varias al azar que indican bien su tono y estilo, así: "Es sumamente honroso y provechoso para el alma el ayudar a misa" y no se debe considerar oficio sólo de monaguillos "sino también de caballeros". O al tratar sobre el examen de conciencia ha de preguntarse el caballero cristiano: "¿has desafiado, has aceptado desafíos, o cooperado, asistido, intervenido en ellos". Y en la misma línea: "¿Has dado satisfacción y pedido perdón si ofendiste?". Todo esto está muy lejos de nuestro tiempo aunque, si se piensa, no han pasado tantos años. Hay asimismo consejos sobre las lecturas, conversaciones y posiciones a tomar ante las elecciones, también condenas del caciquismo, advertencias sobre los peligros del juego, el derroche, las murmuraciones de casino y las malas costumbres. Además, como es propio en una economía todavía centrada en el campo, recoge el libro oraciones para pedir buen tiempo y para evitar las enfermedades de los animales. En fin, una lectura muy útil para conocer las formas religiosas vigentes en España hasta el primer tercio del siglo XX.


Edición consultada: Remigio Vilariño, S. I., El caballero cristiano, Bilbao 1952.

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