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TODA ESTA VIDA ES SUEÑO DE SOMBRA

Se curtió en la trágica contradicción de sus orígenes. Por su sangre no era como los demás y la mística realeza que corría por sus venas contrastaba con su ascendencia materna. Estaba más arriba que un Grande de Castilla pero cualquier hidalguillo, recién cobrada la refacción, podía espetarle que nadie era más que nadie. Y que puestos a decir verdades no todos venían de linaje de comediantes. Así estaban las cosas en la alucinada España del siglo XVII. Lo dicho, el mezquino acomodo en la Corte y la conciencia de su propia valía malgastada tenían que abocarle al desencanto. Era Su Alteza Don Juan José de Austria uno más de los muchos hombres tristes que deambularon sus penas por la Europa del Barroco. La épica y el desdén. Todo esto es, reconozcámoslo, muy Habsburgo. Y muy español.

Cuenta Jerónimo de Barrionuevo en 1660: " El señor don Juan de Austria queda en Aranjuez enfermo de peligro, y dice que el achaque son melancolías, que son lo mismo que deseos no cumplidos". Disimulo cortesano, calculado apartamiento..., ¡Qué más da! pues "toda esta vida es sueño de sombra".

Estas notas están escritas en recuerdo del nacimiento de Don Juan José de Austria, tal día como hoy del año de Nuestro Señor de 1629, dentro de la iniciativa del blog Reinado de Carlos II en su incansable labor dedicada al estudio y al mejor conocimiento de la Casa de Austria.



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LA COCINA DE SANTA TERESA

No había mucho para aparejar una mesa a finales del siglo XVI. Los alimentos eran poco variados, escasos y caros. Los malos caminos, las alcabalas, las sisas y el intervencionismo municipal sobre tratos y contratos no facilitaban ni los abastos ni los precios bajos. Muchos españoles del tiempo de los Austrias se iban a dormir con las tripas desasosegadas. En los escritos de santa Teresa de Ávila hay algunas noticias sobre víveres y cocina. Nadie ha demostrado que la mística y la santidad sean incompatibles con los pucheros.

Aunque las Constituciones de las Carmelitas Descalzas, dispuestas por santa Teresa, imponían con claridad la prohibición de comer carne, había situaciones en las que se daba licencia para su consumo Así, en marzo de 1572, pedía a su hermana, doña Juana de Ahumada, unos pavos para las monjas de la Encarnación de Ávila. A inicios de 1573 daba las gracias por el envío de sesenta y dos aves para unas monjas enfermas del mismo convento. En octubre de 1576 escribía al P…

PROTESTANTES DE EL CENTENILLO

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CORTIJOS

Por mucho que algunos digan lo contrario, hay cortijos en Andalucía desde los romanos. José María Blázquez afirma que los fundi, que bien podemos emparentar con los cortijos, comenzaron a proliferar a finales del siglo II, para adquirir plena importancia a partir del IV, aunque no sólo en Andalucía sino también en la Meseta donde eran, incluso, más ostentosos. En tiempos difíciles constituyeron enclaves autosuficientes, cercados de muros sólidos, para mejor resguardo de las bandas de merodeadores, y bajo el gobierno de terratenientes con mando en plaza, fuente de autoridad patriarcal sobre sus esclavos, colonos y libertos.



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