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VOTOS POR LA INMACULADA

La devoción a la Inmaculada Concepción tuvo especial difusión en la España de los siglos XVI y XVII. También en Jaén. El Cabildo municipal de esta ciudad pronunció un voto y juramento en defensa de la Inmaculada en 1640 y el de Baeza en 1645. La Universidad de Baeza lo hizo mucho antes, en 1618. El Cabildo municipal de Andújar se unió a dichas empresas en 1680, como consecuencia de la epidemia de peste que asolaba estas tierras por aquellas fechas. Para evitar olvidos se renovó el voto de Andújar en 1755 a raíz del terremoto de ese año. En Jaén se editaron en el siglo XVII no menos de cuatro libros para promover la proclamación del dogma inmaculista. Desde mediados del seiscientos los caballeros veinticuatro de Jaén, al ser recibidos en sus oficios, debían jurar "defender el misterio de la limpia y pura Concepción de Nuestra Señora, que lo fue sin pecado original hasta la muerte". Destacó como especial devoto un esclarecido caballero de Jaén, don Alonso Vélez Anaya y Mendoza, que vivió durante casi todo el siglo XVII. Imágenes de la Inmaculada, desde modestas estampas a lienzos de más mérito, formaban parte de las dotes matrimoniales. Sirva de ejemplo la de Juana María Colmenero, vecina de Jaén, que incluía entre sus bienes, en 1719, un lienzo de la Inmaculada valorado en doce reales. Por el precio, debía de ser obra modesta como pobre la casa a la que iba destinada. Es cosa segura que no le faltaron ni luz ni avemarías.

Algunos datos citados están recogidos en:
Coronas Tejada, Luis, Jaén, siglo XVII, Jaén 1994
María Soledad Lázaro Damas, La Inmaculada Concepción de María, Jaén, 2001.

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