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UN RECUERDO DE DON LUIS DE ÁVILA Y ZÚÑIGA

Don Luis de Ávila y Zúñiga sirvió en las guerras que el Emperador tuvo con los príncipes protestantes, allí en Alemania, por los años de 1546 y 1547. Vio don Luis muchas cosas en su vida a las que,por ser de natural caviloso, daba no pocas vueltas hasta desentrañarlas. No era el único pues la vida militar, con sus esperas, caminatas y velas, da buenas ocasiones para pensar aunque sin el peligro de caer en esas melancolías que suelen darse en frailes y estudiosos de los filosofos.

Entre los muchos episodios que recoge don Luis en su Comentario de la guerra de Alemania hay dos que merecen recordarse, aparte de las batallas y sucesos políticos allí referidos. Así "pasando la infantería española anduvo un águila muy mansamente, torneando sobre ella muy gran tiempo". Algo quería decir esto. Tengo por seguro que a los más leídos, y a los que habían pasado por Salamanca, Alcalá o alguna escuela de gramática, el hecho les recordaba a las historias de los antiguos romanos. Si Carlos V era el sucesor de los emperadores romanos bien podían serlo ellos, pica al hombro, de las legiones romanas.

Y todavía departían sobre la novedad "y andando ansí salió un lobo muy grande de un bosque,el cual fue muerto por los soldados a cuchilladas en medio de un campo raso". Sería cosa de ver a aquellos Hernandos, Alonsos y Fadriques lidiando a la fiera con la pica y la espada. El lance era para recordarlo. Don Luis, sentencioso, consideraba: "son acaecimientos éstos, que,o permitidos de Nuestro Señor, o ofreciéndolos el caso así, miraron mucho en ellos los que los vieron".

Después, alrededor de la hoguera estos soldados, muchos de ellos descencientes de pastores, estragados y mal cobijados, compararían el lobo abatido con otros, conocidos por ellos, que habían señoreado en dehesas y jarales de España.

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